Revista Extremo Patagonia - Oct 2004

Puerto Lussich Neuquén

Hace tiempo que estábamos buscando un lugar en la Patagonia para pasar nuestras vacaciones en familia y amigos.

Luego de averiguar y averiguar nos comentaron que había una estancia al Norte de San Martín de los Andes y cerca de Aluminé que recibía turistas. El lugar se llamaba Puerto Lussich y quedaba en el Guillén dentro del Parque Nacional Lanín.

Con estos datos entramos en Interne y allí encontramos información del lugar, mucha proveniente del extranjero, esta información nos brindó un teléfono donde, después de un cordial saludo, quedamos en encontrarnos con su propietario, Mario Lussich.

La charla fue muy entretenida y se notaba que sabía de lo que hablaba ya que hacía 20 años que había abierto su establecimiento para recibir gente, Su familia está allí desde principios de 1900.

Insistió mucho en la protección del recurso natural en todos los sentidos ya que es un ferviente luchador por mantener un servicio de turismo sustentable en la provincia del Neuquén.

El sistema funciona así: hay 3 casas; una sobre el Lago Guillén que se llama La casa del Lago o Puerto Lussich. La otra La Casa del Bosque (que está cerca de la del Lago y si son grupos de más de 6 u 8, s pueden alquilar juntas), y la tercera, La Casa del Río. Todas tienen servicio de habitación, son independientes y se encuentran dentro de un ambienta fascinante.

La privacidad y exclusividad es un tema prioritario en Puerto Lussich.
Las tres casas tienen como mínimo tres dormitorios y dos baños cada una. Todas tienen un dormitorio en suite. El personal se ocupa de la cocina, limpieza, etc. La tarifa de alquiler de cada casa incluye el servicio doméstico, caseros, caballos con guía, excursiones, caminatas, mini-turismo, bote a remo, pesca de lago y visitas a comunidades vecinas.

Parecía ser justo lo que buscábamos, un lugar con montañas, lago, ríos, arroyos, bosques, valles, muchas actividades, servicios, experiencia, atención profesional y personalizada, posibilidad de aprender a pescar con mosca, y por sobre todo, poder estar en familia compartiendo todo con privacidad.

Así llegó el día de armar las valijas para lo cual recibimos una cantidad de indicaciones para saber qué nos haría falta en esa semana de vacaciones: linternas, trajes de baño, sombreros, ropa para andar a caballo, calzado para caminar, meter en el agua, equipos de pesca (para lo que recibimos un asesoramiento detallado y la opción de tomar clases de pesca con mosca para toda la familia antes de partir), camperas bolsas de dormir, trajes de agua, máscara y snorkel, cámara fotográfica, mapas, etc…

Partimos rumbo a Zapala desde donde tomamos la Ruta para el lago Quillén y después de dos horas y media de auto, bien despacio por una ruta nueva de pavimento en la primera parte que parece que avanza hasta la cuesta de Raue y un ripio en buen estado. Luego de cruzar el río Aluminé por el puente de Raue llegamos a Puerto Lussich en Guillén.
El cartel de bienvenidos al Parque Nacional Lanín era nuestro objetivo ya que sabíamos que nos estarían esperando a unos 500 metros de allí y así fue; al llegar a la Casa del Río donde Tito y Miguel (que trabajan con Mario Lussich) nos acompañaron hasta las casas sobre el lago Quillén.

En este camino, el cambio drástico de vegetación es asombroso ya que se pasa de la pre-cordillera al típico bosque Andino Patagónico en minutos.

Tito, Miguel, Guadalupe, María y Sandra fueron los nombres que nos acompañaron durante nuestra imborrable estadía. De allí en más, no dejamos de asombrarnos con la cálida atención, de las comidas, las cabalgatas, los asados, los campamentos, paseos por el lago, caminatas, clases de pesca con mosca, pasos en mountain bikes, flotadas por el Aluminé visitas a sus vecinos y amigos de las comunidades mapuches y largas charlas con historias que toda la familia disfrutó y piensa repetir.

Todos los días, el personal estaba dispuesto para una nueva actividad o adaptarse a los que quisiéramos hacer. Mi esposa encantada, ya que nunca se tuvo que preocupar de nada y los chicos no pararon ni un minuto (no tuvieron tiempo de encender ningún juego electrónico !!!).

Hay de todo para hacer pero siempre priorizando la seguridad. Para los más aventureros hay deportes extremos como escalar, saltar de rocas al agua, rafting, excursiones en mountain bike para expertos, pasar por debajo de cascadas y trepar con sogas.

El día que llovió, fuimos todos a hacer el circuito Pehuenia, luego de pasar por Aluminé y hacer compras, partimos por un camino de ripio donde nos maravillamos por los bosques de Araucarias.

Nos entusiasmamos con la pesca con mosca y la devolución de todos los ejemplares, modalidad que – por lo que aprendimos- ya es una constante en los ríos Patagónicos.
Mario es un defensor de las actividades de bajo impacto ambiental, y auspicia el uso de motores de 4 tiempos en los lagos, NO al esquí acuático, NO a las actividades ruidosas, No a la flotación irrestricta de los ríos Neuquinos, No a las motos de agua o el uso de motores en ríos continentales Patagónicos.

Adolfo Bioy Casares, tiene mucha razón cuando dice que La casa del Lago Quillén es un lugar para el descanso en su cuento Bajo el Agua del libro Muñeca Rusa.

Las charlas de Mario con Bioy Casares explicándole la devolución de los salmónidos el agua con el menor daño posible, también influenciaron la imaginación de este gran escritor Argentino en su cuento “Bajo el Agua”.

Leyendo el libro de firmas nos llamó la atención la cantidad de personalidades nacionales e internacionales que visitan el lugar e interpretamos también cuál es la razón de querer volver siempre a Puerto Lussich, pero no se lo vamos a contar. Lo dejamos para que Usted lo descubra por su cuenta…

El encuentro con el Pudu-pudu

Una mañana navegaba con un canadiense y su mujer frente a Puerto Lussich en el lago Guillén; era una típica mañana con el lago espejo.

De pronto, en medio del lago, veo la típica estela de un pato nadando y decido acercarme ya que mi compañero de remo disfrutaba conociendo aves nuevas; a medida que me acercaba notaba que tenía unas orejas muy grandes y lo confundí con un perro; no sabía qué responder a las preguntas del extranjero sobre que hace un perro nadando en el medio de un lago de la Patagonia. Del perro pasé a decir que era un ciervito colorado, pero tampoco podía explicar cómo un animal tan pequeño se podía animar a cruzar un lago.
Después de mirarlo unos minutos me di cuenta que era un Pudu Pudu el ciervo más pequeño del mundo, una especie protegida (y en vías de extinción) en nuestro país y que sólo se encuentra en la cordillera de los Andes.

La emoción fue tal y la preocupación también ya que faltaba más de 1,5 Km. para llegar nadando a la orilla. Luego de una pequeña charla con este veterinario y pescador canadiense, decidimos subirlo al bote para lo cual arrimé la embarcación y así, delicadamente alzarlo como a un chico por la espalda. Cuando lo subimos no podíamos crrer lo que estábamos viviendo.

En algunas ocasiones pateaba con sus patas traseras mostrando una fuerza desproporcionada a su tamaño. Aunque parezca mentira era un adulto. Sentí varias veces sus pezuñas golpear en mis piernas.

Asombrados, llegamos al muelle de Puerto Lussich donde Tito, que había nacido en Puerto Lussich, tampoco podía ocultar su curiosidad ya que nunca había visto un Pudu Pudu en sus 35 años.

Se lo encargamos para que lo cuidara hasta que volviéramos de pescar. Fue un día fantástico de buen tiempo y pescar normal; aunque las sorpresas no terminaron allí; recién habíamos apagado el motor del lugar de pesca y estábamos preparando las cañas cuando miro en la popa del bote y había como un tronco flotando a media agua. Estábamos a unos 20 mts de la orilla y, cuando observo detenidamente, veo una trucha marrón enorme que me miraba sin moverse a centímetros de la pata del motor, no lo podíamos creer: buscamos una cámara de fotos, pero ella, como si fuera un personaje que quisiese preservar su privacidad con unos leves movimientos de su cola, se alejó muy lentamente. Ya en Puerto Lussich nos esperaba, Tito con el pequeño (de tamaño) ciervo.

Les avise al guardaparque y a la radio y televisión de Aluminé para que lo vengan a ver antes de largarlo a la mañana siguiente.

Le pusimos agua y pasto para que pase la noche, a la mañana temprano a penas me desperté, salí a verlo y ya no estaba, había roto una de las ventanitas y se había escapado.

Espero que continúe su vida normalmente como a todos nos hubiese gustado.

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