Una jornada de pesca para el recuerdo

Faltaban pocos días para despedir el 2007 cuando, llegué nuevamente a Quillén con una gran ilusión. La ilusión que tenemos todos los pescadores, la de querer pescarse todo.

En Quillén ya había estado muchos años atrás y por más que traté de reconocer algún lugar, poco y nada me resultaba conocido. Quizás era bastante pretencioso querer recordar algo que sucedió hace ya tanto tiempo y, considerando además, que en esa primera visita que no duró más de día y medio, no pesqué ninguna trucha que midiese más de 15 pulgadas.

Pero en esta segunda visita me ocurrió algo realmente inolvidable.

Llegamos a la estancia de Mario Lussich y cuando me bajé del auto fui al encuentro de 2 personas que venían a darme la bienvenida. A una pude reconocer, pero a la otra no. Mientras se acercaban, me llamó la atención el sombrero tan particular de uno de ellos. Su forma me recordaba a alguien muy conocido en la pesca con mosca y me pregunté ¿no será Mel Krieger?

Como muchos de Uds. sabrán, Mel Krieger es un legendario pescador con mosca norteamericano, que durante varias décadas se ha dedicado intensamente a la instrucción y difusión de la pesca con mosca, en especial en nuevas generaciones. Junto con ello, desarrolló su fama al transformarse en uno de los mejores fly casters del mundo. En estas últimas décadas ha sido un gran precursor de la protección de las aguas Patagónicas, en especial al haber visitado Argentina en forma incesante durante décadas.
... en efecto, el señor del sombrero era aquel mismísimo y famosísimo pescador. Daba la casualidad estaba pasando unos días de descanso en el mismo lugar adonde yo estaría pescando.

Después de los primeros saludos, volvimos a los autos y partimos junto a mi familia, rumbo a la "Casa del Lago", lugar donde pasaríamos unos días de descanso. Quedamos con Mario en salir a pescar por la tarde.

Luego de instalarme, abrí mis bolsos de pesca y ansioso comencé a preparar mí chaleco y a armar mi caña 5 con una línea de flote. Mientras armaba mi equipo muy concentrado y sin imaginarme que las sorpresas continuarían, levanté la vista y vuelvo a ver a Mel que venía a acompañarnos a pescar.

"Qué honor tenerlo en el bote" pensé, y me vino el recuerdo de Jorge Donovan, otro grande con quien tuve la dicha de compartir muchas horas de pesca, en la pesca con mosca y además fue un gran amigo de Krieger.

Puerto Lussich

Después de unas cuantas fotos en el muelle y en la lancha, salimos a pescar.

Mientras navegábamos, yo até mi mosca especialista en marrones de lago, el "Hopper Parachute" ante la atenta mirada de Mel que observaba todos mis movimientos. Noté que observaba mi chaleco, mi caña, mi reel, el nudo de unión de la línea al leader, la mosca que había elegido, como la ataba, mi loop. ¡Absolutamente todo!

Puerto Lussich

Creo que no necesito explicarles lo nervioso que se puede poner un pescador cuando tiene una leyenda de la pesca con mosca observando con tanta detención. Para sacarme la inquietud, le pregunté si estaba todo bien y con su pulgar hacia arriba me dijo "OK".

Llegó la hora y comencé a pescar tirando hacia una pared de rocas y árboles hundidos. Mí hopper caía donde yo quería. Sabía que todo estaba saliendo bien pero, a pesar de eso, y aunque trataba de no imaginarme lo que Mel estaría pensando con respecto a mi técnica, el fantasma de sus pensamientos pasaba por mi cabeza. Aunque, a decir verdad, no sé si por cumplido o por qué otra razón, cada vez que depositaba el hopper cerca de la costa de rocas, Mel asentía con varios "GOOD" y, entre los OK y los GOOD, una trucha subió a mi hopper.

Apareció de la nada pues no la vimos cuando se acercaba a la mosca pero sí vimos como abrió su boca y el Hopper desapareció con un salpicón en el agua.

Puerto Lussich

Tomé la línea con mi mano derecha y con la izquierda levanté la caña apuntando la puntera al cielo y se clavó.

"Es una MARRON ENOORMEEEE!" me dijo Mario. "¡Si, si, si, es muy grande por Dios!". "¿Qué tippet tenés?" me preguntó. "3x" le contesté. "Me quedo más tranquilo" me dijo. Me recordaba una y otra vez: "ojo es muy buena y te va a costar bastante sacarla, ¡no la apures!"

Mel también me aconsejaba, "despacio, despacio".

En ese momento tomé conciencia de la gran suerte que era clavar una trucha que en cualquier lugar y recuerdo era un trofeo memorable, pero que además lo había logrado en lo que se podría definir como mi día de examen, delante del profesor.

¡Qué más podía pedir! Y encima en la primer salida de mis vacaciones de pesca. Totalmente insólito.

Hasta que no logré acercarla y verla con detención, debo reconocer que dudaba de su tamaño, pero cuando después de un buen rato empezó a emerger y vi allá abajo una sombra negra supe que realmente era una marrón para recordarla toda la vida.

Me sacaba línea, se iba al fondo del lago y vuelta a recuperar y recuperar una y otra vez. En la lancha los clásicos silencios que por momentos eran eternos, interrumpidos de vez en cuando con dichos como "¡qué Marrón!", "¡es increíble!", "despacio, despacio", "no la apures", "tenemos todo el tiempo". Más todo lo que se puede decir en esas situaciones.

Las marrones grandes tienen una forma de pelear muy particular. Se mantienen siempre alejadas de la embarcación, navegando en círculos casi a ras de la superficie del agua, mostrando su aleta caudal bien abierta y en todo su esplendor. Es realmente espectacular y muy emocionante verlas. Esta enorme trucha, no fue la excepción y su nado corpulento sólo complementó el evidente gran tamaño que presentaba.

Puerto Lussich

Por fin, después de muchos intentos la pudimos poner en el copo (nota del ed: "Chinguillo" en chile). Lo que pasó después es fácil de imaginar. Las felicitaciones de siempre, las consabidas fotos, los abrazos de costumbre, salvo que esta vez … ¡me tocó un abrazo y felicitaciones por parte de Mel Krieger! Simplemente una coronación a una captura totalmente memorable.

Es por eso, que, como dije al comienzo del relato, la segunda vez que vine a Quillén jamás me la voy a olvidar!

¡Música Maestro!.

Sindo Fariña es un reconocido y apasionado pescador con mosca argentino, quien aparte de recorrer y disfrutar de los lugares más hermosos de la Patagonia, es un fotógrafo consumado.

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